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INTERSTICIOS. Biografía de una mirada

Angélica Ambrosio

Con múltiple espejo captaba yo aun su mirada cuando su boca estaba cerrada,/Para que me hablaran sus ojos. Y sus ojos me hablaban, en efecto

Friedrich Nietzsche

Dicen que los ojos son el espejo del alma. Observar con detenimiento y atención una mirada nos puede conducir por un túnel luminoso donde tendríamos la posibilidad de encontrar inagotables historias que versan sobre el alma de un ser que inevitablemente tiene humanidad ahí escondida gritando y esperando ser descubierta, encontrada, hallada, antes de ser perdida totalmente en esta vorágine en que se va convirtiendo este tránsito por la vida donde la deshumanización de la gente parece una prioridad.

Mirar unos ojos, escudriñar en ellos, debe ser una aventura tal como mirar una casa por primera vez desde una ventana, esperando encontrar cosas maravillosas y sorprendentes en ella. Cuán importante es en esta época de vivencias fugaces y cibernéticas no perder la costumbre de mirarnos a los ojos al entablar conversaciones o relaciones sociales porque en ello radica parte de nuestra esencia como humanos, esencia que, con la evolución de la humanidad, a lo largo del tiempo, se ha ido perdiendo haciéndose más dramático este quebranto en tiempos actuales.

Con la premura de la vida estamos perdiendo algo tan esencial para la conservación de nuestra humanidad como lo es detenernos a entablar una charla mirándonos a los ojos y poniendo atención a lo que estos expresan. Si lo hiciéramos podríamos darnos cuenta que cada mirada es diferente y cuenta una historia del instante que se vive, no existen en el mundo dos miradas iguales pues esta es como un sello que lleva cada persona en su esencia, en su interior, una marca que revela lo que oculta el alma. Es por ello que los seres humanos debemos, por naturaleza, enfocarnos en los ojos.

Seguramente has observado que los bebés prefieren mirar al rostro y a los ojos y al hacerlo obtienen información emocional de otras mentes, pues al mirar involucran regiones cerebrales que en los adultos están implicadas en entender el estado mental de los demás. Una de las hormonas involucradas en esta situación, es la oxitocina, la también llamada hormona del amor o del apego, que es la que modula nuestra respuesta a las señales de la mirada. La oxitocina tiene la capacidad de aumentar el reconocimiento de los estados emocionales y mentales de otros individuos, que son recibidos vía los ojos.

Esta capacidad de “leer la mente” a través de los ojos es algo que no requiere un entendimiento conceptual de la mente de los demás, sino que sirve de la experiencia directa de los estados mentales y emocionales de otras personas. Es decir, puedes interpretar en palabras todo lo que ves y explicar muchos de los sentimientos de la otra persona. Así sabrás si está triste o quiere algo con sólo verlo a los ojos. En pocas palabras si prestas atención en la mirada te enterarás de muchas cosas.

Cuando hablamos con alguien, sus ojos pueden transmitirnos confianza o desconfianza, seguridad o vulnerabilidad, bienestar o miedo, simpatía o antipatía, en fin… Es como si, a través de su mirada, fuéramos capaces de traspasar los filtros de su cuerpo y pudiéramos llegar al alma de ese ser. Ver a alguien ‘frente a frente’ nos permite ir un poco más allá. No se trata solo del contacto directo con ese individuo, sino de leer en él mensajes que muchas veces quiere callar.

Si bien las palabras pueden estar llenas de expresiones y de múltiples significados, en los ojos encontramos el verdadero lenguaje del corazón. Por algo dirán que detrás de las pupilas hay miles de historias que podemos interpretar. En ellas se esconden revelaciones o rasgos de lo que la persona es, de lo que siente e incluso lo que más desea realizar en su vida. Los sueños, así como los recuerdos, quedan al desnudo con nuestros particulares destellos. De hecho, desconfiamos de alguien que no nos mira cuando conversamos con él. Porque si nos desvía su mirada es por ‘algo’.

La gente debería verse más o los ojos, no sólo porque ellos no mienten, sino porque, a través de una sencilla mirada, se descifran sentimientos que no alcanzamos a imaginar. Es claro que las miradas reflejan nuestras emociones. Es por eso que nos delatamos cuando mentimos o cuando intentamos acallar las voces interiores. No debemos perder esta cualidad que nos hace preservar nuestra humanidad pues la mirada es un elemento fundamental para la comunicación pues en ella encontramos grandes detalles en los que se pueden dar diversas interpretaciones de las personas.

La magia que se forma a través de la mirada debe ser algo cotidiano y no cada vez algo mas olvidado pues no debemos de dejar de experimentar la sensación que produce en nosotros encontrarnos con otra mirada. Tampoco debemos olvidar que el efecto de una mirada sobre las personas puede ser detonador para muchas acciones y situaciones posteriores.

 

Tus ojos 

Octavio Paz

 Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, 
silencio que habla,
tempestades sin viento, mar sin olas,
pájaros presos, doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana encuentra constelada de ojos,
 
cesta de frutos de fuego, 
mentira que alimenta,
espejos de este mundo, puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea,
páramo.

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