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127. Taller de la Gráfica Popular, Hacia la ciudad de Oaxaca, grabado. Imagen tomada del libro: El México de Benito Juárez. Edición Ilustrada con grabados del Taller de la Gráfica Popular. México, Editorial STYLO, 1957. p. 3

ESTAMPAS JUARISTAS. Guelatao y los primeros años

Rodolfo Lara Lagunas  (Compilador)

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Guelatao

Cuando nació Juárez, 21 de marzo de 1806, Guelatao apenas tenía un centenar de habitantes. No había escuela ni parroquia. Sus habitantes vivían de la agricultura y cuidado de ovejas, principalmente.

El pequeño pueblo está a 66 kilómetros de la capital del estado de Oaxaca. Constituía entonces un caserío pobre en donde no se hablaba el idioma español, sino el zapoteca. Sus habitantes eran indígenas y la mayoría analfabetas.

La madre de Benito Pablo murió al dar a luz a María Longinos; su padre murió en los corredores del Congreso de Oaxaca, mientras estaba vendiendo frutas. Cuando sus padres Brígida García y Marcelino Juárez murieron, Benito apenas tenía tres años de edad.

Junto con sus hermanas María Josefa, Rosa y María Longinos fueron repartidos entre sus parientes a fin de criarlos. Benito, primero estuvo con sus abuelos paternos y, finalmente, con su tío Bernardino Juárez.

María Josefa se colocó de sirvienta en Oaxaca cuando su marido Tiburcio López, que se había entregado a la bebida, la abandonó.

La pobreza pues, envolvió a Benito Pablo Juárez García desde su nacimiento hasta su juventud. Se recuerda que todavía a los 21 años andaba descalzo y vestía camisa y calzón largo de manta.

Por eso resulta extraordinario que, viviendo en esas condiciones de espantosa pobreza, el indígena Benito Juárez haya sido diputado, gobernador y presidente de la república.

 

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Los primeros años.

“Como mis padres no me dejaron ningún patrimonio-cuenta Juárez- y mi tío vivía de su trabajo personal, luego que tuve uso de razón me dediqué, hasta donde mi tierna edad me lo permitía, a las labores del campo.

“En algunos ratos desocupados mi tío me enseñaba a leer, me manifestaba lo útil y conveniente que era saber el idioma castellano, y como entonces era sumamente difícil para la gente pobre y muy específicamente para la clase indígena, adoptar otra carrera científica que no fuese la eclesiástica, me indicaba sus deseos de que yo estudiase para ordenarme.”

“Estas indicaciones y los ejemplos que se me presentaban de algunos de mis paisanos que sabían leer y escribir y hablar la lengua castellana y de otros que ejercían el ministerio sacerdotal, despertaron en mi un deseo vehemente de aprender, en términos de que cuando mi tío me llamaba para tomarme mi lección, yo mismo le llevaba la disciplina- el instrumento de castigo-para que me castigase si no la sabía; pero las ocupaciones de mi tío y mi dedicación al trabajo diario del campo contrariaban mis deseos y muy poco o nada adelantaba en mis lecciones.”

“Los padres de familia que podían costear la educación de sus hijos los llevaban a la ciudad de Oaxaca con este objeto, y los que no tenían la posibilidad de pagar la pensión correspondiente los llevaban a servir en las casas particulares a condición de que los enseñasen a leer y a escribir…de manera que era una cosa notable en aquella época, que la mayor parte de los sirvientes de las casas de la ciudad era de jóvenes de ambos sexos.”

El niño Benito en diferentes ocasiones le pidió a su tío lo llevara a Oaxaca; pero al mismo tiempo sentía repugnancia separarse de quien había sustituido a su padre; pese al carácter rudo que tenía.

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Rodolfo Lara Lagunas  (Compilador) 1 Guelatao Cuando nació Juárez, 21 de marzo de 1806, Guelatao apenas tenía un centenar de habitantes. No había escuela ni parroquia. Sus habitantes vivían de la agricultura y cuidado de ovejas, principalmente. El pequeño pueblo está a 66 kilómetros de la capital del estado de Oaxaca. Constituía entonces un caserío pobre en donde no se hablaba el idioma